lunes, 27 de diciembre de 2010

Sobre Israel opinamos todos

Sobre Israel opinamos todos


A Belén pastores... y los demás

Posted: 26 Dec 2010 10:39 AM PST

Poner los soldaditos de plástico en el Nacimiento es algo que hemos hecho todos. Al menos en los tiempos en los que poner Nacimiento, tener soldaditos de plástico y ser niño no era políticamente incorrecto. Sabíamos que aquello no pegaba ni con cola, pero es que nunca tendríamos un sitio tan molón para colocar las ametralladoras como las montañas de corteza de madera. Y la posada era bastante chula como cuartel general. Todo acababa cuando los hermanos mayores aplicaban la ortodoxia belenística y los soldados (o los indios y vaqueros) desaparecían de la representación del nacimiento de Cristo.

Pero los hay que siguen haciendo lo mismo, eso sí, más crecidos y al amparo de la demagogia políticamente correcta. Y así uno se encuentra escritas y publicadas cosas como "La joven Mariam da a luz en un portal de Belén al no poder atravesar los controles israelíes para llegar al hospital". Pero, hombre, que estas cosas se hacen cuando uno es pequeño y sin mala leche. ¿Queremos poner los soldaditos en el Belén? Pues vale. Juguemos a la historia completa:

A los dos días de dar a luz, Mariam y su marido todavía se encuentran en el portal cuando aparece un cochazo todoterreno con unas pegatinas en las puertas. De él se baja un sujeto vestido de Coronel Tapioca de rebajas que se identifica como cooperante. Belén sigue petado de visitantes por el asunto del censo imperial, pero él ha conseguido habitación en el mejor hotel. El visitante, al contrario que los pobres pastores, no trae ningún regalo al niño (al que ni mira, porque aunque él no cree en estas cosas no vaya a ser que sea el Mesías y lo sepa todo), y anuncia a los padres que les va a ayudar.

-Nos alegran mucho tus palabras -dice José- vamos a instalarnos una temporada larga en Belén y necesitaríamos alquilar una casa. ¿Me acompañas a buscar?
-No -responde el otro- porque lo que vosotros necesitáis urgentemente es que la comunidad internacional (y la de mi país más) tome conciencia de vuestra situación. Voy a llamar ahora mismo a España para que se organicen charlas, actividades comunitarias y se dé a conocer vuestra historia. Tal vez un par de concentraciones no estarían mal... habrá que pedir la subvención correspondiente, claro.
-Pero hace frío -insiste José- venimos desde el Norte y necesitamos instalarnos cuanto antes...
-Tendréis que aguantar aquí unos días hasta que os hagan algunas entrevistas y tomen imágenes. ¿Venís del Norte? Claro, sois además refugiados a los que los judíos no permiten volver a su tierra.
-¿Obligados? -interviene Mariam con una sonrisa- creo que te equivocas. No sólo somos judíos, sino que mi prima Isabel está casada con Zacarías, uno de los sacerdotes más importantes del Templo. De hecho en pocos días tenemos que llevar al niño allí para circuncidarle y ponerle nombre. Como dice la Ley. La judía.
-Claro, claro -responde el otro mientras escribe un par de mensajes por el móvil- os obligan a cumplir la ley judía, os desplazan ¿Y pretendéis visitar además la Explanada de las Mezquitas? Necesitareis protección. Varios miembros de nuestra organización os acompañaran para protegeros. Desgraciadamente no quedará puesto libre en nuestro vehículo para los tres, pero veo que tenéis el burro y podéis apañaros. Habrá que avisar a los fotógrafos... y pedir la subvención.
-¿Mezquitas? -replica José- no sé de qué nos hablas. Desde que me casé con Mariam pasan cosas raras, pero, francamente, entiendo mucho mejor los sueños que tengo que las palabras que tu dices.
- Eso es porque no sabes que estás oprimido, como todos los palestinos, que vivís bajo las órdenes directas del Ejército israelí y del Gobierno de Tel Aviv. Es una situación intolerable. Menos mal que he venido ayudaros. ¿Os han traído los pastores algo de comer? Tengo hambre.
- ¿Palestinos? Supongo que te refieres a nosotros, los judíos que vivimos en esta tierra desde los tiempos de Abraham ¿Tel Aviv? No te entiendo. Claro que somos un país ocupado y el gobernador designado por el emperador vive en Damasco y es quien da las órdenes. ¿Por qué crees que hemos tenido que venir a Belén a empadronarnos si no es por su voluntad?

El cooperante aparta la vista del teléfono.
-¿Me estás diciendo que sois judíos desplazados por orden del alguien que está en Damasco que establece controles formados por soldados que no son israelíes?
El joven matrimonio asiente silencioso.
-Entonces no necesitáis mi ayuda. -Y se da la vuelta pensando "joder, joder, en la sede central no se lo van a creer. Jamás creí que llegaría este día".

Y el todoterreno se va a la misma velocidad que vino cubriendo de polvo a varios pobres que se dirigen al portal llevando lo poco que tienen...


Jorge, de Patria Judía, me ha invitado a una fiesta de fin de año con Bar Refaeli y varias amigas. Pero uno ya no tiene edad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario