viernes, 31 de diciembre de 2010

Sobre Israel opinamos todos

Sobre Israel opinamos todos


¿El año de la guerra?

Posted: 30 Dec 2010 10:48 AM PST

Con la que está cayendo lo mejor sería no echar sal en la herida, pero el año que está a punto de comenzar puede ser de traca. Y es que 2011 se inicia con una amenaza real de guerra. Podemos obviar el fracaso, desgraciadamente posible, de las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos. Es más, de tener éxito el acuerdo no movería un centímetro a los países y organizaciones que han jurado la destrucción de la democracia occidental. Podemos obviar también la amenaza nuclear iraní, son palabras mayores en las que cada movimiento, por sus consecuencias, será medido cuidadosamente. Estemos atentos, en cambio, a una organización títere de Damasco y Teherán que ya ha demostrado su querencia por atacar Israel, sólo que en esta ocasión las consecuencias pueden ser imprevisibles.

La guerra de 2006 entre Israel y Hizbullah, la organización terrorista que tiene secuestrado al Líbano cuyo gobierno cada vez pinta menos, terminó con 2.000 cohetes Katiuska intactos en poder de los islamistas, según aseguró la propia cúpula de Hizbullah. Desde entonces Siria e Irán han hecho llegar a la organización, por lo menos, 50.000 (si, cincuenta mil) cohetes y misiles que han sido almacenados por todo el país. Algunos de ellos bajo las mismas narices de los soldados de Naciones Unidas según han demostrado grabaciones, al alcance cualquiera en YouTube, del Ejército de Israel.

Esos 50.000 proyectiles operativos y ya en poder de Hizbullah tienen mayor alcance y capacidad de transporte de explosivos que los utilizados en 2006. Entonces Hizbullah no dudó en lanzar sobre poblaciones civiles (como Haifa) explosivos de fragmentación, un arma no convencional prohibida por el Derecho Internacional Humanitario. Ahora pueden alcanzar Tel Aviv, pueden dejar inutilizado en cuestión de minutos el aeropuerto Ben Gurión. Pueden llevar la guerra a toda la geografía, pequeña, de Israel.

Y aquí un servidor podría añadir el tópìco: "lo que ocurra después no es difícil de imaginar". Pero sí lo es. Cuando hace unos meses pregunté a un alto responsable de la política exterior israelí, y veterano experto en estos asuntos, qué ocurriría si un proyectil cayera sobre Tel Aviv mi interlocutor se inclinó sobre la mesa, me miró fijamente y aseguró en un susurro. "Créame, se lo pensarán antes de hacerlo porque les daríamos una respuesta que no olvidarán. Nunca".

Y luego, naturalmente, vendría todo el ruido occidental sobre la "desproporción israelí", pero eso son chascarrillos perroflautistas de quien en el sótano de su casa tiene una bodega porque no necesita construirse un refugio antiaéreo.

Feliz Año.


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