miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sobre Israel opinamos todos

Sobre Israel opinamos todos


La paella de 1967

Posted: 28 Dec 2010 11:21 AM PST

A estas alturas del año uno ya no está para tratar de entender los arcanos de la vida, y la política exterior española está entre los mayores con los que un servidor se ha encontrado. Pero no puede dejar de maravillar la facilidad con la que los políticos tratan de torcer la realidad según sus deseos. Seguramente eso explica porqué en España estamos como estamos.

La ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, acaba de declarar que España quiere reconocer al Estado Palestino durante el año 2011. Bueno, hay unas conversaciones en marcha entre israelíes y palestinos y cabe la posibilidad de que alcancen un acuerdo que culmine en la paz real para todos (que es lo verdaderamente importante, no nos olvidemos) el reconocimiento de Israel y su derecho a vivir sin ser amenazado constantemente y la creación del Estado Palestino que los árabes no quisieron reconocer en 1948. Vale, al paso que van las cosas es complicado pero posible.

Pero añade la ministra una coda: "dentro de las fronteras de 1967". Y aquí se jodió mayo con todas sus flores. ¿Pero no están negociando israelíes y palestinos, entre otras cosas, sobre los límites definitivos?¿Pero en sus viajes a Israel, que los ha hecho, no ha visto sobre el terreno que el realismo de una negociación de paz no tiene nada que ver con la corrección política?

¿Y qué va a pasar? ¿Qué si Israel y los palestinos logran (por fin) un acuerdo de paz que no se ciña a esas fronteras de 1967 la ministra no va a reconocer al Estado palestino? ¿No vale esa paz? El argumento de que los nuevos límites responderían a un trazado "de conflicto" es una falacia más de la poderosa industria de la paz, que es la primera que pierde en el caso de que termine la guerra. ¿De dónde se creen que salen las fronteras de 1967? Ciertamente no son más legítimas que las que se alcanzarían fruto de un acuerdo en 2011. Pero eso no importa, 1967 es la nueva precondición que se impone a Israel para deslegitimar cualquier acuerdo que alcance con los palestinos. ¿Oiga y si los palestinos están de acuerdo? Pues que les den morcilla, oiga.

Esta negociación se asemeja a dos cocineros que tienen que hacer una paella con cuarenta tipos que a sus espaldas les dicen a gritos y cada uno cuando quiere cómo echar el agua y qué cantidad de arroz hay que poner. Y nuestra ministra también tiene su receta. Faltaría más.


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